Rajoy, lo más parecido a Mortadelo.


Tras la noticia de que Rajoy perdona a Francisco Camps y le permite ser candidato a la Generalitat Valenciana en las elecciones de 2011, ya que “se trata de un hombre honesto”, uno se pregunta ¿qué pecados habrá cometido el hombre honesto, necesarios de perdón?. Parece una carnavalada, con Rajoy realizando una performace, disfrazado de Rouco Varela otorgando perdones.

Total que ya en cuaresma, en el parlamento, lugar adecuado para debatir en democracia, con la TV y radios en directo, la expectación no era para menos, pues se trataba de analizar y proponer remedios a la crisis, se presenta D. Mariano, sin disfraz, actuando directamente de Rajoy, arropado con los aplausos, obligados para un héroe de TBO, con menos vista que Rompetechos.

La vida está muy mal y las gracietas reconfortan, de forma que como saliendo de una viñeta dice a Zapatero: “Pero le voy a decir una cosa: si yo tuviera los votos, tenga usted la certeza de que no estaría sentado allí”, y los palmeros aplaudiendo. No merece menos el señor Rajoy, se supera a sí mismo, ni al gran Ibáñez le imagina uno tan ingenioso. Si yo tuviera coche, no tendría que dar pedales, decía mi abuela.

Pero al no tener los votos necesarios, sus asesores en reunión intensiva del día antes, para preparar el gran debate, informan que hay otra forma rápida y eficaz, para llegar a la Moncloa. La fórmula que ya produjo sus buenos resultados a la lideresa de Madrid, Esperanza Aguirre, consiste en comprar a diputados del PSOE, para traicionar a su partido y a sus votantes. Se actúa con total impunidad y no se investiga nunca, debieron decirle, y ni corto ni perezoso, cual Mortadelo, D. Mariano Rajoy se dibuja otra viñeta, dedicada a los parlamentarios del PSOE: “Ya no me refiero al señor Rodríguez Zapatero, es que ustedes, que ganaron las elecciones y tienen una mayoría legítima en esta Cámara e invistieron como presidente al señor Zapatero, reconsideren su posición”, les dice.

Terminado el debate, a la salida se escucha decir a D. Mariano, el demócrata; “estoy muy contento”, mientras sus partidarios y medios afines, con callos en las manos de aplaudir, olvidan la crisis para preguntar por el hombre X. A ver si hay suerte.

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