Jean Claude Trichet, el azote

Acabo de leer este artículo y me ha parecido interesante así que os lo paso. No puedo poner el nombre de quien lo ha escrito porque lo ignoro, pero mi más sincero reconocimiento hacia esta persona.

Jean Claude Trichet, el azote

En agosto de 2008, cuando la crisis financiera mundial era más que obvia y en todo el mundo se afanaban en rebajar los tipos de interés, no se le ocurrió otra cosa al bueno de Jean Claude Trichet que subir los tipos de interés hasta el 4,25 %. Critiqué duramente esta medida, una forma más que curiosa de combatir la recesión y una inflación coyuntural que, en todo caso, era de oferta y no de demanda, por lo que poco podía hacerse subiendo tipos para contenerla.

Tuvimos que esperar a octubre, el desplome de la actividad y la quiebra de Lehman Brothers para que Trichet se cayera del burro y rebajara los tipos un raquítico medio punto, algo que no consiguió frenar la subida galopante del euribor y del paro. Nouriel Roubini, Robert Leonardi, Olivier Blanchard y Paul Krugman fueron algunas de las reputadas voces que cuestionaron, una vez más, la errática política monetaria europea.

Pues bien, no parece que en el BCE no quieren enterarse de qué va la cosa. Mientras que Krugman avisa, una vez más, de la poca conveniencia de subir tipos a corto o medio plazo, Trichet contraataca y suelta alegremente a través de su lacayo González-Páramo que los tipos de interés pueden subir en 2010 “aunque ello no convenga a países rezagados en recuperarse de la crisis, como España o Grecia. También llama Trichet a recortar gasto público, pues en caso contrario “los países podrían perder su credibilidad fiscal como consecuencia de los déficits presupuestarios” . Hablando de credibilidad, ¿qué credibilidad tiene este señor después de aquella subida de tipos al 4,25% en plena crisis?


Como bien anota Miguel Boyer, la sola idea de sugerir subidas de tipos en un contexto de decrecimiento del PIB, escalada del desempleo y, ante todo, de deflación, denotan un escaso instinto económico (yo, más bien apuntaría un preocupante analfabetismo económico o exacerbado dogmatismo neocón, o por qué no, ambas cosas). Pero aunque este hecho no es poco grave, más grosero si cabe es el manifiesto desprecio que muestra hacia España en unos momentos tan delicados, como si mereciésemos este castigo o bien no le importáramos un comino. Apunta Boyer una idea esperanzadora: Alemania no necesita precisamente en estos momentos una subida de tipos con una consiguiente apreciación del €uro que compromentan más la recuperación de su industria exportadora, y esto será lo que nos salve de la subida.

Los maníacos del control de la inflación incluso en periodos de manifiesta deflación, herederos de la trasnochada mentalidad del patrón oro, son muy dañinos para la economía real.

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